sábado, 5 de noviembre de 2011

Cinco vocales...

Mis queridos/as amigos/as:

Las personas públicas deberían tener más consagración con la humanidad que les oye, no solo ellos saben de lo que dicen o de lo que hablan. Lo que a continuación vaís a leer, me ha llegado por internet, de ser cierta la carta enviada al diario en cuestión, si la Sra. Echevarría tiene algo de decencia o si es cierto que dijo lo que dijo, creo que debería volver al colegio y, no se, si en la nueva Ley de Educación enseñan éstas cosas. Interesante.

La famosa escritora española Lucía Echevarría, ganadora del Premio Planeta, dijo en una entrevista, que "murciélago" era la única palabra en el idioma español que contenía las 5 vocales. Un lector, José Fernando Blanco Sánchez, envió la siguiente carta al periódico ABC, para ampliar su conocimiento.

Carta al director del diario ABC


Acabo de ver en la televisión estatal a Lucía Echevarría diciendo que,"murciélago " es la única palabra en nuestro idioma que tiene las cinco vocales.Mi estimada señora, piense un poco y controle su "euforia". Un "arquitecto" "escuálido", llamado "Aurelio " o "Eulalio", dice que lo más "auténtico" es tener un " abuelito" que lleve un traje "reticulado" y siga el "arquetipo" de aquel viejo " reumático" y "repudiado", que "consiguiera" en su tiempo, ser "esquilado" por un " comunicante", que cometió "adulterio" con una "encubridora" cerca del " estanquillo", sin usar " estimulador".

Señora escritora, si el "peliagudo" "enunciado" de la "ecuación" la deja "irresoluta", olvide su "menstruación" y piense de modo "jerárquico".

No se atragante con esta "perturbación", que no va con su "milonguera" y "meticulosa " "educación".Y repita conmigo, como diría Cantinflas:
¡Lo que es la falta de ignorancia!

En fin, amigos y amigas, hasta aquí llego hoy, mañana más. No prometo hacerlo mejor pero si que haga lo que haga lo haré de la mejor manera posible.

Un abrazo

TONI

martes, 1 de noviembre de 2011

Moda verde...

Mis queridos/as amigos/as:

Me ha llegado por internet, me ha parecido interesante y no he querido retocarlo. La verdad es que un poco atontados estamos empezando a volvernos con tantas memeces, pero, por el bien de MAMA NATURALEZA... En resumidas cuentas, que ni unos fueron tan malos ni éstos están siendo tan buenos.

Moda Verde

En la fila del supermercado, el cajero le dice a una señora mayor que debería traer su propia bolsa, ya que las bolsas de plástico no son buenas para el medio ambiente.

La señora pide disculpas y explica: "Es que no había esta moda verde en mis tiempos." El empleado le contestó: "Ese es ahora nuestro problema. Su generación no puso suficiente cuidado en conservar el medio ambiente."

Tiene razón: nuestra generación no tenía esa moda verde en esos tiempos.

En aquel entonces, las botellas de leche, las botellas de gaseosa y las de cerveza se devolvían a la tienda. La tienda las enviaba de nuevo a la fábrica para ser lavadas y esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que se podían usar las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban.

Pero no teníamos esta moda verde en nuestros tiempos.

Subíamos las escaleras, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio ni oficina. Íbamos andando a las tiendas en lugar de ir en coches de 300 caballos de potencia cada vez que necesitábamos recorrer 200 metros.

Pero tenía razón. No teníamos la moda verde en nuestros días.

Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no los había desechables.

Secábamos la ropa en tendederos, no en secadoras que funcionan con 220 voltios. La energía solar y la eólica secaban verdaderamente nuestra ropa. Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos. Pero esa señora está en lo cierto: no teníamos una moda verde en nuestros días.

Entonces teníamos una televisión, o radio, en casa -no un televisor en cada habitación. Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo (¿se acuerdan?), no una pantallota del tamaño de un estadio. En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hiciesen por nosotros. Cuando empaquetábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no cartones preformados o bolitas de plástico. En esos tiempos no arrancábamos un motor y quemábamos gasolina sólo para cortar el césped. Usábamos una podadora que funcionaba a músculo. Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre cintas mecánicas que funcionan con electricidad.

Pero ella está en lo cierto: no había en esos tiempos una moda verde. Bebíamos del grifo cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas de plástico cada vez que teníamos que tomar agua. Recargábamos las estilográficas con tinta, en lugar de comprar una nueva y cambiábamos las cuchillas de afeitar en vez de tirar a la basura toda la afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo.

Pero no teníamos una moda verde por entonces.

En aquellos tiempos, la gente tomaba el tranvía o el autobús y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o andando, en lugar de usar a su mamá como taxista las 24 horas. Teníamos un enchufe en cada habitación, no una regleta de enchufes para alimentar una docena de artefactos. Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales desde satélites situados a miles de kilómetros de distancia en el espacio para encontrar la pizzería más próxima.

Así que ¿no les parece lamentable que la actual generación se queje continuamente de lo irresponsables que éramos los viejos por no tener esta moda verde en nuestros tiempos?


En fin, amigos y amigas, hasta aquí llego hoy, mañana más. No prometo hacerlo mejor pero si que haga lo que haga lo haré de la mejor manera posible.

Un abrazo

TONI

lunes, 31 de octubre de 2011

Habituándose...

Mis queridos/as amigos/as:

Muchas personas tenemos sin darnos cuenta de ello, 7 hábitos que podríamos llamrlos mortales (pues pueden llegar a eso, a mortificar a nosotros mismos y a nuestro interlocutor):

1. Castigar
2. Quejarse
3. Culpar
4. Amenazar
5. Perseguir
6. Criticar
7. Sobornar

Estos hábitos hace que la mayor parte de sus problemas emocionales estén directamente vinculados con el hecho de que hemos aprendido a tratar de controlar a las personas que nos rodean. Aprendemos esos hábitos en nuestra infancia de... maestros, padres, abuelos y otros seres humanos (o personajes) que encontramos a lo largo de nuestra vida.

Un ejemplo para que podamos entendernos podría bien ser el siguiente: limpia la habitación, sino, no hay televisión para ti esta noche (castigo). Esas galletas que he preparado serán para ti cuando todo esté limpio y ordenado (soborno).

Después de pasar años expuesto a esta forma de manipular, finalmente comenzamos a utilizarla también. Probablemente se limpiará la habitación, pero no quedará una buena relación. El problema práctico de tratar de controlar a otros es que encontraremos una resistencia y nos responderán, es decir, lucharán; de hecho la ignorarán, mentirán, harán las cosas a escondidas o acudirán a un millón de medios, para hacer que retrocedamos en nuestra labor de castigo o soborno.

Es simplemente nuestra naturaleza humana.

Estamos genéticamente programados para resistir cuando alguien nos trata de obligar a hacer algo que no queremos. Tal vez sea más pronunciado en una persona que en otra, pero a menos que reconozcamos lo que se está haciendo y aprendamos a buscar lo que deseamos en una relación, sin tratar de controlar a los demás, todas nuestras relaciones se convertirán en una lucha por el poder que harán sufrir a todos los involucrados.

La mejor manera de eliminar éstos 7 hábitos nocivos (me gusta más ésta palabra que mortales - que le vamos a hacer -) es reemplazarlos con los 7 hábitos benignos:

1. Apoyar
2. Estimular
3. Escuchar
4. Aceptar
5. Confiar
6. Respetar
7. Negociar las diferencias.

Parece fácil, ya que lo único que uno necesita hacer es aceptar a la gente tal como es. Y, al igual que muchas cosas valiosas en la vida, los hábitos del amor son más difíciles de poner en práctica de lo que podremos imaginar, especialmente si no representan la personalidad que nos hemos formado.

Algunos aspectos que nos pueden ayudar haciendo un análisis realista: ¿Tenemos los 7 hábitos nocivos más que los benignos? Es fácil, sólo debes hacerte la siguiente pregunta o las siguientes preguntas (de marras): ¿Cómo me dirijo a la gente con la que convivo o vivo? ¿Realmente los estimuló o los coarto para que no hagan lo que desean?

Para ello, debemos escuchar con atención, tratar a las personas como si ellos fueran sus mejores amigos, escuchar cada palabra, buscar el tiempo para sentarse y realmente prestarles atención sin distraerse con teléfonos móviles u otro tipo de distracciones (que las hay y las conocemos – también llamadas excusas -).

¿Cómo lo hago? En primer lugar, deberíamos visualizar a un nuevo Yo. ¿Cómo? Haciendo una imagen mental de nosotros mismos como un ser humano que practica los 7 hábitos benignos. Luego, debemos conservar esa imagen en nuestra mente y acudir a ella cuando estemos hablando con aquel que nos necesita. En el instante en que surja la necesidad de culpar, quejarse, criticar, insistir, amenazar, castigar o sobornar, antes de decir nada, pensar si es realmente importante o si sería mejor dar amor y comprensión ante nuestro interlocutor.

También esta el aceptar la realidad: debemos comprender para aceptar. La única persona que puede cambiar es uno mismo. Cuando tenemos una diferencia con una persona importante en nuestra vida, lo recomendable sería dialogar, y para ello, a veces es aconsejable negociar. Gandhi decía que pocas manos se pueden estrechar con el puño cerrado (y estoy totalmente de acuerdo, ¿habéis tratado de estrechar una mano teniendo vuestro puño cerrado? Es más, la misma palabra ya lo dice: puño cerrado a mano abierta).

Debemos tratar de convertir (no sin esfuerzo) y luego ver que tal nos va. Pero recordad, nada es por casualidad o causalidad, si crees que tú actual forma de ver y enfrentarte a la vida te va bien, no varíes tú actitud ni una coma, y si no es así, pruebalo, es gratis, por intentarlo tal vez obtengas más de lo que esperabas (las mejores cosas suceden cuando menos las esperas):

Culpar - Aceptar
Sobornar - Estimular
Quejarse - Escuchar
Criticar - Respetar
Perseguir - Solucionar diferencias
Castigar - Apoyar
Amenazar – Confiar

En fin, amigos y amigas, hasta aquí llego hoy, mañana más. No prometo hacerlo mejor pero si que haga lo que haga lo haré de la mejor manera posible.

Un abrazo

TONI

domingo, 30 de octubre de 2011

Esclavitud: nuevas formas...

Mis queridos/as amigos/as:



¿Por qué se llama Black Berry a la Black Berry? ¿No os lo habéis preguntado nunca? (A lo mejor hay tantas cosas que no nos hemos preguntado NUNCA que ésta también puede ser una de esas preguntas que talvez obtengan una respuesta satisfactoria. A menudo sucede que los nombres que le ponen a algunos artículos que la sociedad de hoy en día utiliza (entre los que me incluye – aunque éste no sea el caso pues sigo utilizando el teléfono móvil como teléfono, es decir, para llamar, enviar SMS y poca cosa más -) tienen un nombre con un significado que tiene historia. El caso de hoy, que recuerdo me ha llegado por correo privado y he considerado que no le falta miga (historia y razón), por lo que es motivo más que suficiente para compartirlo.

Marguerite Yourcenar, en su magnífico " Memorias de Adriano", escribió:
"Dudo de que toda la filosofía de este mundo consiga suprimir la esclavitud; a lo sumo le cambiarán el nombre."

¿Por qué se llama Black Berry? En la época de la esclavitud en los Estados Unidos, a los esclavos nuevos se les ataba una bola negra de hierro muy irregular y cacariza (no era una bola perfecta), con una cadena y un grillete al pie, para que no escaparan corriendo de los campos de algodón. Los amos, para usar un eufemismo (palabra políticamente más correcta, suena más bonito), le llamaban "Black Berry" (cereza negra) porque se asemejaba a dicha fruta. Ese era el símbolo de la esclavitud que decía que estaría forzado a dejar su vida hasta perecer sin poder escapar en esos campos de siembra.

En los tiempos modernos, a los nuevos empleados no se les puede amarrar una bola de hierro para que no escapen, en cambio, se les da un "Black Berry" y quedan inalámbricamente atados con ese grillete, que al igual que los esclavos, no pueden dejar de lado y que los tiene atados al trabajo todo el tiempo.

Es el símbolo moderno de la esclavitud en el que gerentes, ejecutivos, directores y empleados en general tienen uno y cualquiera puede ver cómo están pegados a él todo el tiempo, como adicción; en el baño, en el auto, en el cine, en la cena, al dormirse y no hay forma de escapar cuando llama el jefe o cuando les mandan correos.
También aquellos que no son los anteriormente citados, pero son esclavos de las últimas tendencias (tecnológicas o no – entiéndase también la moda u otro tipo de tendencias -) son esclavos (adictos a la apariencia).

No hay manera de decir que no te llegó o que no escuchaste porque este teléfono chismoso te avisa si llamaron y no contestaste, si tienes mensajes por leer, si los leíste y si los demás abrieron tus correos, te marca citas, horarios, te despierta, se apaga solo, se conecta solo, y te permite estar idiotizado horas en Internet, mientras tu esposa, esposo, novia o novio y tus hijos y familia te reclaman porque no les pones atención.

Y ahí los ves, modernos, ejecutivos que se sienten muy importantes porque "el jefe" o ellos mismos para aparentar interesantes tienen su Black Berry para que no escapen de los campos de trabajo, de estar con ellos mismos, de estar formando parte de algún momento importante y desprecian por no querer sentirse parte de algo más hermoso que un aparato (personalmente me siento indignado – palabra tan en boga hoy en día – cuando veo secuencias de éste tipo).

¿No habrían podido pensar un nombre mejor, no?

En fin, amigos y amigas, hasta aquí llego hoy, mañana más. No prometo hacerlo mejor pero si que haga lo que haga lo haré de la mejor manera posible.

Un abrazo

TONI

miércoles, 26 de octubre de 2011

La actitud...


Mis queridos/as amigos/as:

¿La actitud personal ante un problema sea de la índole que sea cura? Yo digo que si. Basándome en las diferentes definiciones del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española nos encontramos:

“Disposición de ánimo manifestada de algún modo”, en ella cita algunos ejemplos una actitud benévola, pacífica, amenazadora, de una persona, de un partido o de un gobierno. Por el contrario no añade la de saludable, no entiendo porqué, puesto que una actitud saludable sirve para conservar o restablecer la salud corporal (y mental) o también, referente a los físico, tener buena salud y/o u aspecto sano.

Y ¿qué es estar sano? Sencillo, no estar enfermo, de ahí que haga referencia a lo físico y mental. Los antiguos Maestros decían que para tener una mente flexible hay que tener un cuerpo flexible, y que para llegar a la mente, el mejor camino es por el cuerpo. Esto es así desde los tiempos en que el hombre decidió erguirse sobre sus cuartos traseros y ponerse de pie.

Si sumamos a saludable a una actitud, la disposición del ánimo sirve para conservar o restablecer la salud, recordando siempre que antes los imponderables está Dios, Ala, el Eterno, el Innombrable o el Universo.

No está demostrado científicamente que genoma hace que un enfermo sane teniendo una actitud y un estado de ánimo favorable, todos le ponen “X”. Pero al mismo tiempo, la comunidad científica reconoce que ante un problema, el estado de ánimo (actitud saludable) ayuda a la recuperación y si, ésta no es viable, afronta el problema desde una actitud más positiva, quitando cargas emocionales a sus familiares y amigos, infundándoles un estado de ánimo que en vez de desanimar, anima a seguir en la lucha diaria y, afrontar la vida desde otro punto de vista.

Un médico de California, despejó la incógnita de la “X” identificándola con cualidades humanas como la adaptabilidad, resistencia, fe, esperanza, determinación, tenacidad, amor, empatía, inteligencia, ingenio e instinto (muchas de ellas – o todas - sólo aparecen cuando oímos tronar). Estas cualidades las agrupo en cinco perfiles de personas:

- El luchador: aquel que aunando fuerza de voluntad y determinación, resiste y sale adelante. Acostumbra a exigirse mucho a si mismo para dar precisamente eso, lo mejor de si mismo. Se cae y se vuelve a levantar, siempre mira hacia delante y va en esa dirección, aunque los demás desistan.

- El creyente: deposita su fe en lo superior (se llame como se llame). De ahí obtiene el optimismo y la esperanza necesaria para tener una actitud favorable. Como todos, puede, basándose en esa fe, cambiar una actitud negativa hacia una positiva.

- El conector: su poder reside en el vínculo que establece con su entorno. Ese amor que siente hacia si mismo y en extensión hacia los demás, le da las fuerzas necesarias para ello.

- El pensador: es aquel que analiza el problema, que sabe encontrar una solución, pues observa desde ángulos que antes no hacía. No se preocupa, se ocupa.

- El realista: aquel que no huye, que no se esconde. Sabe identificar el problema y lo afronta desde la realidad desde el primer segundo. E incluso hace suyo ese viejo proverbio oriental: siéntate en la puerta de tú casa y verás el entierro de tú enemigo pasar.


Una persona que se siente víctima de un problema, retrasa la curación y la solución del problema. Le es más fácil que alguien se lo solucione, y mientras ésta no llega, el papel de víctima le mortifica: no terminar de morirse es para algunos vivir.
La actitud en la vida lo es TODO. Y si os parece fácil cambiarla, desde aquí os digo que no. Que hay un esfuerzo, una constancia, un seguir adelante, un buscar soluciones cuando fallan las realizadas. Actitud positiva no es ser un optimista que no ve la realidad, al contrario, por eso decide cambiarla. El cómo lo haga es algo personal de cada uno, pero recuerda que cuando quieras un consejo profesional, acude a un profesional y no a un amigo (al amigo acude para que te ayude).

En fin, amigos y amigas, hasta aquí llego hoy, mañana más. No prometo hacerlo mejor pero si que haga lo que haga lo haré de la mejor manera posible.

Un abrazo

TONI

domingo, 23 de octubre de 2011

Otoño...


Mis queridos/as amigos/as:

Hace días que pensaba precisamente en éste artículo, la causa de no publicarlo, bien sencilla, aún hacía tiempo de verano, es decir, calor (mucho calor para las fechas – hay algo que en la preservación de la naturaleza estamos haciendo mal pues las estaciones se alargan o acortan y los tiempos andan cambiados -).

El otoño, que entró el pasado 21 de Septiembre, es la estación de la introversión. Ésta se manifiesta con cambios. Cambios que en la observación de la naturaleza, podemos ver bellos y vivos colores, el verde poco a poco va desapareciendo, dando paso a los diferentes tonos de amarillo, naranja (aunque para mi todo son variantes del marrón – a ver quién se come éste -). La naturaleza se prepara para el cambio. Y nosotros, los seres humanos (que también lo somos), debemos de adaptarnos y aceptar el cambio de estación y la esencia que ella nos trae.

¿Qué cuál es esa esencia? Sencillo, la Primavera es una explosión a la vida que queda consumada en el Verano. El Otoño pues es el cambio hacia dentro, hacia la interiorización que se consuma con la llegada del Invierno (próximo 21 de Diciembre –las estaciones van de trimestre en trimestre -).

En éste estación, todo lo de fuera se cae y lo importante se encuentra dentro, en lo interior. Para que nos entendamos, las verduras y hortalizas de l época se encuentran dentro de la tierra, los árboles se quedan sin hojas y toda la esencia de vida, la concentración de los beneficios de las plantas se pasa a la raíz. Y es ahí, dónde deberíamos de hacer lo mismito. Lo que sucede es en los seres humanos precisamente lo contrario.

La sociedad actual nos obliga de alguna manera a vivir de puertas afuera y nos olvidamos de la pureza y riqueza que tenemos dentro de cada uno de nosotros. Y ahora que el tiempo empieza a no acompañar tanta vida al exterior, deberíamos de aprovecharla para hacer eso precisamente, lo que la naturaleza nos enseña y no queremos hacer: interiorizar para enriquecernos y ser mejores, de ésta manera poder beneficiarnos y por extensión, beneficiar.

Y claro, es que nuestro cuerpo está deshabitado de nosotros mismos, vivimos huyendo de nosotros mismos, nos cuesta estar solos. Y ¿por qué? También es sencilla la respuesta: o nos tenemos miedo o nos despreciamos pues carecemos de autoestima suficiente o, ésta es inexistente.

Pero claro, la sociedad marca sus normas y si no las seguimos, corremos el riesgo de ser unos inadaptados. Que difícil equilibrio mantener el mundo interior y exterior parejo. Y querido amigo, vivir es sencilla y simplemente el arte de equilibrarlos para lograr un mejor evolución personal (y aquí entra la fuerza de voluntad – que aunque pueda parecer fácil no lo es en absoluto -).

No perderemos nuestra identidad externa porqué deseemos conocer nuestra identidad interna y, ahora es un buen momento. Cada uno de nosotros en su esencia (y en su ADN) es único, lo que nos hace verdaderamente excepcionales y maravillosos.
Y ¿cómo diantre se hace eso? Sencillo también, basta con escuchar nuestro cuerpo, lo que nos dice, como nos habla. Haciéndolo, llegaremos a conocernos mejor y esto, nos llevará a ser mejores con nosotros mismos y por extensión, con los demás. Merece la pena escucharnos, aparte de ayudar a evolucionar, mejora también nuestra salud física, psíquica y emocional. Si aprendemos a comunicarnos con nosotros mismos, también aprenderemos a comunicarnos con los demás. Si aprendemos a escucharnos, también aprenderemos a escuchar lo que nos dicen.

Probadlo, es gratis. No se pierde nada, pero probar no es desistir a la primera de cambio. Dentro de cada uno de nosotros se esconde la persona más maravillosa del mundo. Atrévete a conocerla.

En fin, amigos y amigas, hasta aquí llego hoy, mañana más. No prometo hacerlo mejor pero si que haga lo que haga lo haré de la mejor manera posible.

Un abrazo

TONI

domingo, 25 de septiembre de 2011

Meditar caminando o no...

Hola amigos/as:



Cualquier momento es bueno, y muchos/as de nosotros/as creemos que eso de meditar es ponerse unos ropajes de colores vistosos o un chandal viejo, encender incienso y velitas, poner música de flautas, estar medio en penumbra dentro de casa, o al amanecer en la playa o en la montaña o en un parque... Pero meditar se puede hacer de muchas formas, y es más que seguro que muchos/as de vosotros/as lo hagaís sin daros cuenta en vuestra vida diaria. Lo que pretendo es que ahora por lo menos toméis un poco de conciencia y aprovechéis el momento en que lo hagáis. Así de sencillo.

Simplemente es tomar conciencia, aprovechando cualquier momento. Y la pregunta es o sería: Toni ¿para qué sirve meditar?

Pues sencillo, sirve para pacificar tú mente, ordenar tus pensamientos y cuando tengas que actuar ante algo y todo sea mundo loco y perdido a tú alrededor, tengas la suficiente tranquilidad para actuar de la mejor manera correcta. Y si no es por eso, hazlo para que te relajes y estés un poco contigo, que seguro te tienes un poco abandonado. Y si tampoco es así, pues prueba, tampoco pasará nada malo si lo haces.

Se dice que alguien le pregunto al Buda "¿Qué es lo que tú y tus discípulos practican? El les respondió: "Nosotros nos sentamos, caminamos y comemos". Entonces volvió a cuestionar: "Pero cualquiera puede sentarse, caminar y comer". Lo cual el Buda contestó: "Nosotros, al sentarnos, somos conscientes de estar sentados, al caminar, somos conscientes de estar caminando y al comer, somos conscientes de estar comiendo."

Como realizar la meditación caminando:

1. No propósito.
Al caminar no te enfoques en ningún propósito en particular. Disfruta simplemente el hecho de caminar. Date el permiso de disfrutar y observar intensamente sin ningún juicio a cada paso que des.

2. Desapego.
Despréndete de tus preocupaciones y ansiedades mientras caminas. Al entrar en esta dinámica de caminar conscientemente, no hay cabida para ningún otro pensamiento que no sea el de estar atento al presente. Date permiso de simplemente caminar unos cuantos minutos simplemente por el hecho de caminar.

3. Sonríe como el Buda.
Dibuja una leve sonrisa en tu cara (tal como representan a un Buda) mientras caminas. Comenzarás a experimentar una profunda sensación de paz, serenidad y bienestar total. "Al sonreír todo tu ser se renueva y tu práctica se fortalece. No tengas miedo de sonreír."

4. Respira conscientemente.
Este es uno de los ingredientes más importantes de esta práctica. Respirar conscientemente significa estar presente en cada inhalación y en cada exhalación. Presta atención a tu respiración mientras caminas. No estoy muy de acuerdo, pero al principio va bien, pues tomas así conciencia de cómo, cuándo y cuánto respiras realmente.

5. Cuenta tus pasos.
Una buena ayuda al principio es contar los pasos cuando inhales y exhales. Si en el momento de tomar aire ya llevas 4 pasos, cuenta mentalmente del 1 al 4. Si al exhalar solo llevas 3 pasos cuenta del 1 al 3 sin intentar controlar o acompasar. Simplemente conviértete en un observador de tu respiración.

6. Palabras o números.
También, en lugar de números puedes pronunciar palabras con el ritmo de tu respiración. Puedes seguir el ritmo por ejemplo con la palabra Aquí/Ahora. Si das cuatro pasos con la inhalación puedes decir con cada paso "aquí", "aquí" , "aquí", "aquí". Y al exhalar: "ahora", "ahora", "ahora", "ahora",. Puedes utilizar cualquier palabra o frase que tenga sentido para ti. También las palabras Llegando/Casa. Siéntete libre de usar tu creatividad y usar palabras que resuenen dentro de ti.

7. Camina como un emperador.
Camina con seguridad, como si fueras el soberano de este planeta (aunque en realidad no seas ni el amo de tú vida). Haz que cada paso que des sea una afirmación o un mandato real hacia la Paz y la Felicidad de la Tierra, es decir, hacia tú propia vida (recuerda lo que se dice: cambia al hombre y cambiarás al mundo).

8. Pasos de flor.
Visualiza que cada paso que das en la tierra, brota de ella una hermosa y radiante flor (ésta puede ser tú favorita, Yo tengo un hermoso camino de rosas aterciopeladas). Esta técnica, te puede parecer extraña pero créeme que vale la pena intentarlo. El sentimiento de arraigo y plenitud de esta práctica esta más allá de las descripciones que pueda realizar.

9. Camina cuando estés enojado.
En ocasiones cuando más necesitamos de estas herramientas es cuando más pretextos ponemos. "No estoy de humor para eso", "cuando se me pase el enfado lo haré", "paso, que voy a solucionar caminando". Sin embargo es en esos momentos en que más lo necesitamos.

10. Aprovecha el momento.
No existe el momento perfecto para caminar conscientemente. No es necesario programar "un espacio" para meditar caminando. Aunque lo ideal sería caminar por un sendero inspirador, tomándonos el tiempo cada día para realizarlo, tu realidad puede ser muy diferente. Aprovecha cada momento del día para caminar conscientemente. Cuando aparques el coche camina conscientemente hacia dónde vayas. Cuando estés en la calle, de camino a la parada, de paseo por el centro comercial, simplemente recuerda sonreír y aprovecha el momento.

Secreto: hace tiempo que lo hago, empecé con saludar a todos y cada uno de los que me encontraba, en el parking, por el campo... A veces los escogía, otras no. Al principio me dió corte, probé una vez y otra, hasta que un buen día alguien me respondió. La verdad, me alegró, pero sigo haciéndolo, me da igual que salude o responda a mi saludo, es como me siento.

Bueno amigos/as, hasta aquí llego hoy. No puedo prometeros que lo vaya a hacer mejor mañana, pero si que haga lo que haga, lo haré de la mejor manera que me sea posible.

Un abrazo

TONI

PD: Todos tenemos preocupaciones, todos tenemos problemas, todos vamos de culo... Todos ponemos excusas para llegar a nosotros mismos. Sólo falta que te des cuenta y quieras empezar a hacerlo.