Mis queridos/as amigos/as:
Hoy si, hoy me refiero a vosotros/as y a los posibles lectores/as (que los tengo fuera de mi círculo habitual). Y lo hago en primer lugar, porqué gracias a vosotros la travesía que durante siete largos años me ha llevado la dramática y penosa situación familiar, parece ser que concluye.
Los que a mi lado habéis estado, incluso los que lo hablé por necesidad de ser escuchado, y todos mirabais con ojos de incredulidad la situación que me estaba tocando vivir, sabedores de las acusaciones hacia mi persona (lo que soy y represento, que tanto esfuerzo me ha costado y asumido con sumo placer – aunque doloroso -), comentaros por si no lo sabéis ya, que el 13 de Febrero del presente, recibí una llamada de mi padre biológico (pues todos/as sabéis que mi verdadero padre o aquel que ejerció de mi padre – la figura como tal – fue Mi Maestro, el que me enseñó a vivir feliz, con dignidad, palabra y sobretodo, HONOR), en dónde me proponía un encuentro para firmar la paz (y eso que Yo nunca estuve en guerra con ellos) e intentar reconciliarnos.
Permitidme que haga un breve retroceso. Recuerdo la penúltima conversación (puesto que jamás me gusta decir la última) con Mi Maestro antes de partir. Precisamente me dijo que si algún día mi padre (biológico – él también lo mencionaba así, por que su comportamiento no era para menos -) me llamaba para pedirme lo que me había propuesto, le dijese que si. El Maestro y Yo habíamos trabajado el perdón en ese Dojo al que acudo desde hace muchos años, y sabía que desde allí (a base de sudor, lagrimas y sangre – alguna que otra vez mis nudillos sangraron junto a mi alma -) los había perdonado hace mucho tiempo.
A todos los juicios a los que fui citado y llevado, siempre dije lo mismo antes de empezar mi declaración: “me gustaría Señoría, que conste en acta que mi intención aquí hoy, es la de no ofender ni a mi padre ni a mi madre, puesto que a ambos los respeto y honro todos los días, así que después de estas primeras palabras, por favor, pregúntenme”… En esos juicios se puso en duda siempre mi valía como estudiante, como persona y sobretodo como ser humano.
Supongo que cualquier persona habría optado por una no reconciliación y mucho menos en hablar de perdonar, pero el perdón es algo maravilloso cuando se hace de verdad. Es una liberación, saber que nada debes y nada te deben me hace sentir mejor. Y aquellos que bien me conocéis (aún no estando de acuerdo algunas veces), practico con el ejemplo.
Para poder llegar a perdonarlos en su día, Mi Maestro me enseñó dos frases:
- En “La Biblia” dice: honra a tu padre y a tu madre por encima de todas las cosas.
- En Karate se dice: “sepas elegir a tú enemigo” (jamás he elegido a un enemigo y espero no hacerlo lo que me quede de vida)
Con esas dos frases que no entendía, ya que mi dolor era más importante, iniciamos un largo y duro camino de entrenamientos y ejercicios de respiración para vaciar todo el dolor y sufrimiento que llevaba a cuestas, debido a la incomprensión de esa situación.
Volviendo al hilo central del escrito de hoy, fruto de la casualidad o causalidad (cada vez creo menos en las casualidades), la llamada se produjo. Evidentemente antes de hacer nada, quedamos para hablar (pues todo era tan extraño). En esa conversación previa, me comentó (mi padre biológico), que se había dado cuenta de muchas cosas, y una de ellas era que el delicado estado de salud de su esposa (mi madre), era fruto de seguirlo a él. Pretendía con ese acto, reconciliarse si era posible con sus dos hijos proscritos (mi hermano pequeño y un servidor), y si no era posible, nos daba la ocasión de poder ver a nuestra madre siempre que quisiéramos. De esta manera, mi madre, estaría más tranquila.
Ahora era el momento de llevar a la practica lo realizado hace años atrás en el Dojo. Le comenté que por mi parte no habría problema si lo que se quería era avanzar ésta su penúltima etapa en la vida, siempre y cuando, el mirar atrás (ya que todos hemos perdido algo en esta guerra estúpida – por llamarla de alguna manera -) solo fuese para coger la pala, ir echando tierra e ir allanando un camino que nos llevase a un punto de encuentro.
También me comentó que sabían lo mal que lo había pasado en todos esos años, que debía de haberlo pasado mal, puesto que quedarse de la noche a la mañana sin “familia” y sabiendo que no puedes contar con ellos para nada, todo lo debes de hacer tú. Sabían lo del accidente de coche en Huelva, lo de mi operación… Vamos, en resumidas cuentas, que las castañas del fuego me las he tenido que sacar solito porqué ellos si hubiesen podido pisarme lo hubieran hecho (supongo que de ahí también me viene que de vez en cuando sea un poco más duro de lo normal – pero la situación vivida y sentida no era para menos, para según que cosas no estoy y para según que otras si, aunque ahora estoy para todas -).
Es duro emocionalmente estar sentado delante de la persona que un día uno de sus espermatozoides (el más rápido) fecundó un ovulo de mi madre y me dieron la vida, y escuchar esas palabras. La primera sensación fue la de levantarme e irme, y con toda la razón. Pero aquellos que me conocéis, sabéis que soy de los que piensan, sienten y opinan que todos/as podemos equivocarnos y podemos (si queremos) enmendar nuestros errores; y que además, todos debemos (si queremos), dar la posibilidad de que sean enmendados. Si me hubiese ido, mis palabras quedarían en saco roto y sonarían a huecas. Pero si mañana (que lo haré) quiero dedicarme a la enseñanza de un Arte Marcial que me lo ha enseñado casi todo en esta vida para vivir tranquilo, ya no como deporte, ni tan siquiera como Arte, sino como Ciencia de Vida; de mis ejemplos podré enseñar y de mis Alumnos/as obtendré esa ciencia que me permitirá saber como enseñarles a cruzar ese río sin ahogarse (que antes creía que debía traspolarse a la familia que anhelo – la que forme junto a la mujer que me corresponda - no de la que vengo – y ahora se que no debe de ser así, puesto que Maestro seré de mis Alumnos/as, de mi mujer su esposo, de mis hijos su padre).
Y llegó el día, en concreto el sábado 27 de Febrero del corriente. La sensación fue extraña, mi padre había invitado a algunas personas que se son importantes para su vida, supongo que querría oficializar el acto y al mismo tiempo, rendirle un homenaje y sorpresa a su esposa, que no paraba de llorar de la emoción. El abrazo con ella fue emocionante, esa sensación fue la misma que el día que me abracé a mi hermana en aquella mágica tarde del año 2008 en la concentración de Harley Davidson de Barcelona (de la que escribí por cierto). Llora la madre, llora el hijo. Huelo su pelo, la abrazo con fuerza (sin apretar demasiado pero si fuertemente), huelo su perfume, su olor, el olor de madre que fue y ahora es. Sentimientos de agradecimiento por acudir aún a pesar de los pesares (y que más da pienso). Acaricio su pelo, la miro a los ojos, acaricio su rostro y seco sus lagrimas primero con un beso y luego con la yema de los dedos. Nos miramos a los ojos y me da las gracias.
Luego se funde con mi hermano menor primero y después junto a su pareja que también ha venido (cosa que personalmente no lo esperaba, pero allí estaba – que pronto hará un año que se casaron -).
También estaba mi Judas particular, un cocinero de toda la vida empresarial de la familia, que acudió a declarar en contra mía por un puñado de euros (60.000 para ser más exactos). Lo saludé, y me abrazó llorando, pidiéndome que lo perdonase o disculpase. Cosa que hice, no se vivir con rencor…
Mi hermana también acudió junto a su marido. Y se reconcilió con mi hermano, cosa que es de agradecer, pues ambos se mantenían duros en sus posiciones, pero el verse frente a frente, tal vez pudieron más las ganas de darse un abrazo que otra cosa.
Durante la comida estuve en silencio, observando (como vengo haciendo últimamente de forma habitual). Parecía que no hubiesen transcurrido siete largos años, que fuese la comida de todos los sábados o domingos en que una familia normal se reúne y el ambiente es distendido. Podían más las ganas de dejar de sufrir que de seguir metiendo el dedo en la llaga. Interesante.
Llevo varios días intentando poner en orden lo sentido, lo que me ha llevado a subir unos días (lunes y jueves) a la Costa Brava. Allí paseando cerca del mar, en parte recobro cierta paz, interrumpida en este caso por una llamada alertando del delicado estado de salud de mi madre que me obligó a bajar de noche para estar junto a ella.
Y yo me preguntaba esta madrugada (puesto que aún ando sin dormir): si mi padre (biológico) no hubiese dado ese paso, ¿hubiese estado ayer cogiéndole la mano a mi madre?... Mi respuesta es NO LO SE, puesto que otra no me cabe y si me cabe, no deseo imaginarla.
Lo único que ahora se y siento, es que sucedió. Y si sucedió fue por algo, y debo reconocer, aunque ya os lo haya reconocido alguna vez, que jamás perdí la esperanza de que aún estando en el lecho de partida, que las últimas palabras de mi padre (biológico) fuesen: “lo siento, no he sabido hacerlo mejor”, con lo que esas palabras significarían todo lo que hasta aquí habéis leído. Tarde si, pero hubieran llegado, y jamás perdí esa esperanza.
Si esto no hubiese ocurrido, las palabras que a mi pareja en su día le dije: “si mañana estoy en un hospital, te recuerdo que Yo soy huérfano, no los quiero aquí, confío en ti”, seguirían teniendo sentido. Son duras, SI… Pero era mi forma de sentir entonces. Hoy, mi respuesta es NO LO SE. Dejemos que el tiempo vaya haciendo. Una vez dije: todo llega si debe de llegar y se sabe esperar…
Gracias por vuestro tiempo, gracias por vuestro apoyo y GRACIAS POR HABER ESTADO SIMPLEMENTE AHÍ, NO LO OLVIDARÉ NUNCA HAYAMOS VIVIDO LO QUE HAYAMOS PODIDO VIVIR.
Un abrazo
TONI
viernes, 5 de marzo de 2010
miércoles, 3 de marzo de 2010
Al "Gorila Rojo"...
Hola amigos/as:
¿Como estás Hugo? ¿Arrecho? ¿ladillado de que nada te salga bien? ¿harto de la incompetencia que te rodea? Te entiendo, debe ser frustrante la vaina, pero yo, de pana y todo, te tengo la solución.
Has dividido el país en dos toletes, los que te aman y los que despreciamos. Dividiste mal, ese es tu problema, que no supiste hacer la raya de división.
El país ya estaba dividido antes de que tú llegaras, pero no como tú crees, en ricos y pobres, sino en competentes e incompetentes.
Los competentes, crean, crean riqueza, crean progreso, crean dinero, crean empleo, crean belleza, y aunque suene loco y redundante, crean creación.
Los otros, no crean nada, son mendigos, ojo, que eso no quiere decir que no tengan dinero, pueden tenerlo, pero no saben crear.
Sabes, es como... imagina dos tribus que llegan a un isla, una isla hermosa y llena de animales comestibles, y frutas y vegetales y todo eso.
Una tribu se dedica a recolectar y cazar lo que consigue, la otra decide crear formas de sembrar, de criar animales, de luchar contra la naturaleza para depender lo menos posible de ella. Al cabo de un tiempo, las plantas y animales salvajes empiezan a escasear, así que la tribu cazadora/recolectora empieza a pasar hambre, la otra no, porque la otra no recolecta los alimentos, los crea.
Y ahí está el problema, Hugo, tu dividiste el país en recolectores/cazadores y sembradores/criadores, y te quedaste con los primeros, desechando a los segundos, atacándoles, eliminándoles.
Verás, Hugo, hace años llegó a Venezuela un señor, a un país donde no había televisión, y ese señor tuvo una idea, fundar un canal de televisión ¡imagínate! Una apuesta peligrosa, un canal de televisión en un país donde nadie tenía un televisor ¿le gustaría a la gente? ¿estaría dispuestos a pagar por un aparato para ver su idea cristalizada? No era apuesta simple, pero él apostó.
Y esa mente brillante se rodeó de montones de gente, de los más capaces, los más creativos, los más sabios, los más trabajadores, desde ingenieros innovadores a obreros capaces, y él, en el centro, coordinando toda esa maravilla.
Y ese canal fue representación de lo que podemos hacer los venezolanos, de hasta que punto el ingenio y la constancia pueden construir, hasta que llegaste tú, y te quisiste apoderar de la obra creada. Entonces le prohibiste transmitir en señal abierta, para tener la excusa de robarles su obra. Pero no te funcionó, por alguna razón extraña, lo que en sus manos era un canal rentable y muy visto, en tus manos se convirtió en un adefesio espantoso e inútil que da pérdidas.
Hoy terminas definitivamente con ese canal (o al menos eso crees), porque no puedes soportarlo, su existencia te recuerda que robar no te sirvió de nada.
Y así te pasa siempre, Hugo, es una constante, haciendas productivas que en tu manos son eriales, canales de rating que hasta exportan programas se convierten en bodrios que no ven ni los que te apoyan, industrias productivas que trocan en otras quebradas, hoteles que terminan siendo pensiones de mala muerte, mercados que acaban en bodega, bancos que acaban en lupanares de usureros...
Y así todo, así siempre...
¿Que pasa, Hugo? ¿por que nada te funciona? ¿como es que robas cadenas de oro y acabas con collares de plástico? ¿Que falla, Hugo? ¿que falla?
Tienes el dinero, tienes la fuerza, tienes el poder ¡y no te funciona! ¡nada te funciona! Has gastado millones en armas, para amedrentar, para intimidar, tienes ejércitos regulares e irregulares bajo tu mando para oprimir, has comprado voluntades.. ¡y nada funciona! ¡coñ0 de la madr3! ¡no te funciona!
Y no entiendes, eres presa de la ira porque no entiendes que es lo que no funciona, porque usando tantos recursos no logras ya no crear, sino siquiera mantener lo que esos hombres hicieron.
Yo sí lo sé, Hugo, yo sé cual es el problema, yo sé donde está tu fallo. El error es que no has expropiado la piedra angular de todo esto, no has expropiado lo que hace que un supermercado sea supermercado y no bodega, lo que hace que un canal sea visto y no un bodrio intragable que no ve ni la mamá del director, eso que hace que un hotel esté siempre a reventar y no parezca pensión de mala muerte... ¡el alma, Hugo! ¡el alma! ¡eso es lo que tienes que expropiar!
El alma, eso que hace que un hombre cree, produzca, haga, invente. Esa cosa que permite salvar obstáculos, esa cosa maravillosa que hace que un hombre, una mota de polvo en el universo, se convierta en un gigante capaz de transformar su entorno, de someterlo a sus deseos.
No es dinero, Hugo, tú problema es de comprensión, no es dinero, es amor, es orgullo, es tenacidad, no es ganar cada vez más dinero, es tener una idea, enamorarte de ella, llevar la idea a la realidad, verla crecer, verla formarse, ver que cobra vida y maravillarte diciéndote “eso lo hice yo”, pensar que de no existir tú, esa maravilla no existiría, que está allí porque la pensante, la imaginaste, la hiciste. Es sentir que aunque esa obra no pase a lo mejor a la historia de la humanidad, ni del país siquiera, será parte de la historia de mucha gente, gente que de una u otra forma trabajo en o para ella.
El problema, Hugo, es que cuando expropias, robas, pero solo robas lo físico, robas edificios, muebles, máquinas, pero eso son solo cosas materiales, lo que realmente mueve todo es la suma de voluntades, lo que mueve todo es el cerebro y el alma de millones de hombres y mujeres que hacen que las cosas tengan vida, porque las cosas, cuando no tienen el alma del hombre que las hace útiles, no son nada. Los zapatos, Hugo, no son nada, si no tienen al hombre que les de vida, no son capaces por sí mismos de hacer huellas y marcar camino, son solo una mezcla de cuero, suela, hilos y pega, pero sin la mente del hombre, no son nada.
Y tú, Hugo, eres un pobre ser, un primitivo que piensa que si le robas a un hombre sus zapatos, podrás caminar como él. Lo que tienes que expropiar, Hugo, es el alma, y eso no lo puedes robar, no importa cuantos cañones tengas, ni cuantos macacos vestidos de verde amedrentador envíes, no importa cuanto miedo siembres, ni cuanto dinero regales, no puedes robar el alma ¡y esa es tu arrechera! Que lo que nos quieres quitar, no nos lo puedes quitar, ni siquiera nosotros, aún queriendo dártelo, podemos hacerlo, porque el alma es intransferible.
Lamentablemente, Hugo, tú me puedes quitar mi casa, mi negocio, mi dinero, y hasta mi vida, pero más de eso, no me puedes quitar, puedes incluso romperme el alma, eso no te lo niego, pero no la podrás usar ¡nunca!.
Así que, eso es, Hugo. Eso es lo que debes expropiar para que las cosas te funcionen, y como no puedes...
¡JÓDETE!
Un abrazo
TONI
¿Como estás Hugo? ¿Arrecho? ¿ladillado de que nada te salga bien? ¿harto de la incompetencia que te rodea? Te entiendo, debe ser frustrante la vaina, pero yo, de pana y todo, te tengo la solución.
Has dividido el país en dos toletes, los que te aman y los que despreciamos. Dividiste mal, ese es tu problema, que no supiste hacer la raya de división.
El país ya estaba dividido antes de que tú llegaras, pero no como tú crees, en ricos y pobres, sino en competentes e incompetentes.
Los competentes, crean, crean riqueza, crean progreso, crean dinero, crean empleo, crean belleza, y aunque suene loco y redundante, crean creación.
Los otros, no crean nada, son mendigos, ojo, que eso no quiere decir que no tengan dinero, pueden tenerlo, pero no saben crear.
Sabes, es como... imagina dos tribus que llegan a un isla, una isla hermosa y llena de animales comestibles, y frutas y vegetales y todo eso.
Una tribu se dedica a recolectar y cazar lo que consigue, la otra decide crear formas de sembrar, de criar animales, de luchar contra la naturaleza para depender lo menos posible de ella. Al cabo de un tiempo, las plantas y animales salvajes empiezan a escasear, así que la tribu cazadora/recolectora empieza a pasar hambre, la otra no, porque la otra no recolecta los alimentos, los crea.
Y ahí está el problema, Hugo, tu dividiste el país en recolectores/cazadores y sembradores/criadores, y te quedaste con los primeros, desechando a los segundos, atacándoles, eliminándoles.
Verás, Hugo, hace años llegó a Venezuela un señor, a un país donde no había televisión, y ese señor tuvo una idea, fundar un canal de televisión ¡imagínate! Una apuesta peligrosa, un canal de televisión en un país donde nadie tenía un televisor ¿le gustaría a la gente? ¿estaría dispuestos a pagar por un aparato para ver su idea cristalizada? No era apuesta simple, pero él apostó.
Y esa mente brillante se rodeó de montones de gente, de los más capaces, los más creativos, los más sabios, los más trabajadores, desde ingenieros innovadores a obreros capaces, y él, en el centro, coordinando toda esa maravilla.
Y ese canal fue representación de lo que podemos hacer los venezolanos, de hasta que punto el ingenio y la constancia pueden construir, hasta que llegaste tú, y te quisiste apoderar de la obra creada. Entonces le prohibiste transmitir en señal abierta, para tener la excusa de robarles su obra. Pero no te funcionó, por alguna razón extraña, lo que en sus manos era un canal rentable y muy visto, en tus manos se convirtió en un adefesio espantoso e inútil que da pérdidas.
Hoy terminas definitivamente con ese canal (o al menos eso crees), porque no puedes soportarlo, su existencia te recuerda que robar no te sirvió de nada.
Y así te pasa siempre, Hugo, es una constante, haciendas productivas que en tu manos son eriales, canales de rating que hasta exportan programas se convierten en bodrios que no ven ni los que te apoyan, industrias productivas que trocan en otras quebradas, hoteles que terminan siendo pensiones de mala muerte, mercados que acaban en bodega, bancos que acaban en lupanares de usureros...
Y así todo, así siempre...
¿Que pasa, Hugo? ¿por que nada te funciona? ¿como es que robas cadenas de oro y acabas con collares de plástico? ¿Que falla, Hugo? ¿que falla?
Tienes el dinero, tienes la fuerza, tienes el poder ¡y no te funciona! ¡nada te funciona! Has gastado millones en armas, para amedrentar, para intimidar, tienes ejércitos regulares e irregulares bajo tu mando para oprimir, has comprado voluntades.. ¡y nada funciona! ¡coñ0 de la madr3! ¡no te funciona!
Y no entiendes, eres presa de la ira porque no entiendes que es lo que no funciona, porque usando tantos recursos no logras ya no crear, sino siquiera mantener lo que esos hombres hicieron.
Yo sí lo sé, Hugo, yo sé cual es el problema, yo sé donde está tu fallo. El error es que no has expropiado la piedra angular de todo esto, no has expropiado lo que hace que un supermercado sea supermercado y no bodega, lo que hace que un canal sea visto y no un bodrio intragable que no ve ni la mamá del director, eso que hace que un hotel esté siempre a reventar y no parezca pensión de mala muerte... ¡el alma, Hugo! ¡el alma! ¡eso es lo que tienes que expropiar!
El alma, eso que hace que un hombre cree, produzca, haga, invente. Esa cosa que permite salvar obstáculos, esa cosa maravillosa que hace que un hombre, una mota de polvo en el universo, se convierta en un gigante capaz de transformar su entorno, de someterlo a sus deseos.
No es dinero, Hugo, tú problema es de comprensión, no es dinero, es amor, es orgullo, es tenacidad, no es ganar cada vez más dinero, es tener una idea, enamorarte de ella, llevar la idea a la realidad, verla crecer, verla formarse, ver que cobra vida y maravillarte diciéndote “eso lo hice yo”, pensar que de no existir tú, esa maravilla no existiría, que está allí porque la pensante, la imaginaste, la hiciste. Es sentir que aunque esa obra no pase a lo mejor a la historia de la humanidad, ni del país siquiera, será parte de la historia de mucha gente, gente que de una u otra forma trabajo en o para ella.
El problema, Hugo, es que cuando expropias, robas, pero solo robas lo físico, robas edificios, muebles, máquinas, pero eso son solo cosas materiales, lo que realmente mueve todo es la suma de voluntades, lo que mueve todo es el cerebro y el alma de millones de hombres y mujeres que hacen que las cosas tengan vida, porque las cosas, cuando no tienen el alma del hombre que las hace útiles, no son nada. Los zapatos, Hugo, no son nada, si no tienen al hombre que les de vida, no son capaces por sí mismos de hacer huellas y marcar camino, son solo una mezcla de cuero, suela, hilos y pega, pero sin la mente del hombre, no son nada.
Y tú, Hugo, eres un pobre ser, un primitivo que piensa que si le robas a un hombre sus zapatos, podrás caminar como él. Lo que tienes que expropiar, Hugo, es el alma, y eso no lo puedes robar, no importa cuantos cañones tengas, ni cuantos macacos vestidos de verde amedrentador envíes, no importa cuanto miedo siembres, ni cuanto dinero regales, no puedes robar el alma ¡y esa es tu arrechera! Que lo que nos quieres quitar, no nos lo puedes quitar, ni siquiera nosotros, aún queriendo dártelo, podemos hacerlo, porque el alma es intransferible.
Lamentablemente, Hugo, tú me puedes quitar mi casa, mi negocio, mi dinero, y hasta mi vida, pero más de eso, no me puedes quitar, puedes incluso romperme el alma, eso no te lo niego, pero no la podrás usar ¡nunca!.
Así que, eso es, Hugo. Eso es lo que debes expropiar para que las cosas te funcionen, y como no puedes...
¡JÓDETE!
Un abrazo
TONI
miércoles, 24 de febrero de 2010
Desde cuando...
Hola amigos/as:
Bajando ayer de la Costa Brava, escuché una canción en la radio que curiosamente llamó mi atención. Algunas de sus canciones, por la intensidad de sus letras, por como explica historias y sentimientos de una calidez asombrosa, merecen dignamente ser escuchadas y recordadas. Como por ejemplo ésta (aunque tiene más). Apreciala...
Desde cuando
"Ya no duele porque al fin ya te encontré
Hoy te miro y siento mil cosas a la vez
Mira si busqué, mira si busqué
Tengo tanto que aprender
Todo lo que tengo es tu mirar
De mis recuerdos salen brisas a bordar
Las locuras que tú me quieras regalar
Y mira si busqué, mira si busqué
Tengo tanto para dar
Reconozco puertas que yo sé
Se abren solamente alguna vez
Así de poco
Desde cuando te estaré esperando
Desde cuando estoy buscando
Tu mirada en el firmamento, estás temblando
Te he buscado en un millón de auroras
Y ninguna me enamora como tú sabes
Y me he dado cuenta ahora
Puede parecer atrevimiento
Pero es puro sentimiento
Dime por favor tu nombre
Yo te llevo por las calles a correr
Vamos lejos más allá de lo que crees
Y si pregunto bien, si pregunto mal
Tengo tanto que ofrecer
Abro puertas que alguien me cerró
Y no busco más sentido a mi dolor
Mira no me vuelvas loco
Desde cuando te estaré esperando
Desde cuando estoy buscando
Tu mirada en el firmamento, va temblando
Te he buscando en un millón de auroras
Y ninguna me enamora como tú sabes
Y me he dado cuenta ahora
Puede parecer atrevimiento
Pero es puro sentimiento
Dime por favor tu nombre
No me vuelvas loco
Desde cuando te estaré esperando
Desde cuando estoy buscando
Tu mirada en el firmamento, va temblando
Te he buscando en un millón de auroras
Y ninguna me enamora
Y al final cuando te encuentro
Estabas sola"
Un abrazo
TONI
Bajando ayer de la Costa Brava, escuché una canción en la radio que curiosamente llamó mi atención. Algunas de sus canciones, por la intensidad de sus letras, por como explica historias y sentimientos de una calidez asombrosa, merecen dignamente ser escuchadas y recordadas. Como por ejemplo ésta (aunque tiene más). Apreciala...
Desde cuando
"Ya no duele porque al fin ya te encontré
Hoy te miro y siento mil cosas a la vez
Mira si busqué, mira si busqué
Tengo tanto que aprender
Todo lo que tengo es tu mirar
De mis recuerdos salen brisas a bordar
Las locuras que tú me quieras regalar
Y mira si busqué, mira si busqué
Tengo tanto para dar
Reconozco puertas que yo sé
Se abren solamente alguna vez
Así de poco
Desde cuando te estaré esperando
Desde cuando estoy buscando
Tu mirada en el firmamento, estás temblando
Te he buscado en un millón de auroras
Y ninguna me enamora como tú sabes
Y me he dado cuenta ahora
Puede parecer atrevimiento
Pero es puro sentimiento
Dime por favor tu nombre
Yo te llevo por las calles a correr
Vamos lejos más allá de lo que crees
Y si pregunto bien, si pregunto mal
Tengo tanto que ofrecer
Abro puertas que alguien me cerró
Y no busco más sentido a mi dolor
Mira no me vuelvas loco
Desde cuando te estaré esperando
Desde cuando estoy buscando
Tu mirada en el firmamento, va temblando
Te he buscando en un millón de auroras
Y ninguna me enamora como tú sabes
Y me he dado cuenta ahora
Puede parecer atrevimiento
Pero es puro sentimiento
Dime por favor tu nombre
No me vuelvas loco
Desde cuando te estaré esperando
Desde cuando estoy buscando
Tu mirada en el firmamento, va temblando
Te he buscando en un millón de auroras
Y ninguna me enamora
Y al final cuando te encuentro
Estabas sola"
Un abrazo
TONI
martes, 23 de febrero de 2010
UCI...
Hola amigos/as:
Es complicado poder expresar como me he sentido estas dos últimas semanas. Posiblemente pueda intentar escribirlo de una manera que aunque no sea la realidad de lo sentido, si por lo menos, lo más parecido.
Estar en la UCI es algo que si estás consciente (pocos lo están) te sientes aturdido y adormecido, quieto, parado, visiones pasan y se suceden. Pero si estás inconsciente, no hay mucha diferencia, puesto que estás en un estado de inconsciencia consciente.
Quiero decir, ves un sucedáneo de imágenes y recuerdos y preguntas como ¿qué me ha pasado?, ¿dónde estoy?, ¿quién es esa gente?, ¿porqué están ahí?, ¿qué hago yo aquí?… Me duele la cabeza, me duele todo, te cuesta percibir dónde están tus brazos y piernas, tu cabeza viaja y viaja, elucubrando imágenes una detrás de otra y mientras intentas recomponer y recuperar la calma.
Mientras llega esa calma, es cuando empiezas a responderte todas y cada una de las preguntas formuladas anteriormente.
Abres al fin los ojos y ves. Ves todo lo que durante ese tiempo no has visto porqué entre otras cosas, no has querido ver y no has podido ver. Y es precisamente ahora cuando todo se ordena, entiendes que las cosas suceden por algo: porqué las has provocado (nada sucede porqué tiene que suceder, sino porqué tú lo provocas). Acéptalo, es lo mejor que puedes hacer contigo mismo.
Lo sorprendente es cuando llegas al hogar. Como cambia la percepción del antes y del después. Llevas tiempo modificando y cambiando, aprendiendo y aceptando, pero cuando pones un pie en la calle, es entonces cuando ves y sientes las cosas de tu alrededor totalmente diferente.
Y fuera no ha cambiado nada, has cambiado tú. Fuera sigue siendo todo normal, soy Yo que lo veo diferente, me siento diferente, y aunque siempre he hecho lo que he creído correcto sin importarme lo que otros piensen (reconozco que alguna vez me ha dolido, pero ahí está el tiempo para determinar). Si antes iba despacio, ahora más.
Reconozco muchas cosas, pero lo más importante es que puedo reconocerme, sentirme, aceptarme y sorprenderme de lo que me ha pasado, con lo que me doy cuenta de que eso era precisamente lo que estaba deseando.
Que suerte la mía. Ahora voy más tranquilo, más relajado (¿aún más?, pues si), más seguro. No voy por ahí pisando, vamos que recuerde sólo lo hice durante una etapa adolescente rebelde de mi vida; luego aprendes que ir dando zapatazos al suelo no es ir pisando, es una manera de llamar la atención de algo o alguien. Personalmente prefiero deslizarme que no arrastrarme, y ahora más, con suavidad, siempre con suavidad. Con odio y mentiras no se llega a ninguna parte (aunque se crea que si); con amor (sentimiento contrapuesto al odio) y respeto, se llega a todas partes (en principio).
En fin amigos y amigas, hasta aquí llego hoy, mañana más. No prometo hacerlo mejor pero si que haga lo que haga lo haré de la mejor manera posible.
Un abrazo
TONI
sábado, 13 de febrero de 2010
Aprendiendo...
Hola amigos/as:
Mientras paseaba el otro día, me vino una conversación a la mente sobre el porqué me gusta escribir y lo que con ello pretendo. Acostumbro a decir que la escritura es un camino de conocimiento y que uno escribe no para enseñar nada, sino para aprender. Recuerdo que me preguntó lo que había aprendido de mi último artículo, y la verdad, a veces me cuesta decirlo. Por ejemplo, escribir sobre lo que te ha pasado o sucede, seguramente me costará bastante hacerlo y, tal vez, después de reflexionar un buen rato, pueda precisar sobre alguna experiencia vivida, pero lo que siento es la vaga sensación de saber más, de haber aumentado mi catálogo emocional y la información almacenada en mi memoria, sin que ese añadido vital pueda ser expresado en contenidos concretos.
A veces me entra cierto desaliento al pensar en todo eso, ya que creo que a veces no aprendo nada o casi nada. El mito de la experiencia y la sabiduría que la propia vida te proporciona (idea en la que creo y que siempre sostengo con cierto entusiasmo), no sea más que una mentira piadosa que me digo a mi mismo ante las circunstancias que vivo y siento.
De hecho, aún me sorprendo cuando me doy cuenta de haber cometido el mismo error. ¿Pero como he podido volver a caer en lo mismo? ¿Por qué he vuelto a equivocarme? ¿Qué he hecho mal esta vez? La repetición es una de las características del ser humano; sobretodo en el amor y en las emociones, que lo atraviesan todo. Solo que ahora no tengo esa sensación de haberme equivocado de nuevo, en principio.
En la vida, conforme transcurre vas adquiriendo conocimientos y experiencia, que nos proporciona (no a todos) una madurez emocional, es decir, una sabiduría de vivir.
De todas mis experiencias siempre obtengo algo positivo, y la obtengo cuando he dejado transcurrir el suficiente tiempo para poder analizar lo sucedido. No siempre funciona así, algunas vivencias necesitan de un tiempo más prolongado que otro.
Cada paso que doy me lleva inequívocamente a otro, y así se van sucediendo mientras mi cerebro no le diga al resto de mi cuerpo que se pare. Y es en esa parada cuando analizo y veo lo que he podido aprender.
Antes de cambiar de camino, o incluso antes de escribir nada, me gusta escucharme, madurar lo que voy a escribir, de que forma deseo hacerlo para que en pocas líneas pueda llegar a hacer pensar (o no) al que lo va a leer. Y que si Yo alguna vez los vuelvo a leer (que lo hago), saber exactamente que quise decir en aquel instante y si hoy, volvería a decir o escribir lo mismo.
Aprender es la mejor forma de evolucionar, y por desgracia aprendemos de los errores, pero si aprendemos, no está mal lo que por bien no venga. Muchas veces debes dejar que se cometan errores pues es la única manera de que se pueda aprender. Pero conozco otra: no hagas las cosas queriendo o deseando hacerlas bien, pues seguramente saldrán mal. Haz las cosas pensando que las vas a hacer mal, seguro que entonces saldrá mejor de lo que esperabas.
No pretendo que me entiendas hoy, tal vez lo hagas mañana, pero si me has comprendido hoy, me alegraré. Yo te aseguro que ya estoy aprendiendo, que ya he aprendido, y por eso, sólo por eso, lo escribo.
Hasta aquí llego hoy, mañana más. No prometo hacerlo mejor pero si que haga lo que haga lo haré de la mejor manera posible.
Un abrazo
TONI
Mientras paseaba el otro día, me vino una conversación a la mente sobre el porqué me gusta escribir y lo que con ello pretendo. Acostumbro a decir que la escritura es un camino de conocimiento y que uno escribe no para enseñar nada, sino para aprender. Recuerdo que me preguntó lo que había aprendido de mi último artículo, y la verdad, a veces me cuesta decirlo. Por ejemplo, escribir sobre lo que te ha pasado o sucede, seguramente me costará bastante hacerlo y, tal vez, después de reflexionar un buen rato, pueda precisar sobre alguna experiencia vivida, pero lo que siento es la vaga sensación de saber más, de haber aumentado mi catálogo emocional y la información almacenada en mi memoria, sin que ese añadido vital pueda ser expresado en contenidos concretos.
A veces me entra cierto desaliento al pensar en todo eso, ya que creo que a veces no aprendo nada o casi nada. El mito de la experiencia y la sabiduría que la propia vida te proporciona (idea en la que creo y que siempre sostengo con cierto entusiasmo), no sea más que una mentira piadosa que me digo a mi mismo ante las circunstancias que vivo y siento.
De hecho, aún me sorprendo cuando me doy cuenta de haber cometido el mismo error. ¿Pero como he podido volver a caer en lo mismo? ¿Por qué he vuelto a equivocarme? ¿Qué he hecho mal esta vez? La repetición es una de las características del ser humano; sobretodo en el amor y en las emociones, que lo atraviesan todo. Solo que ahora no tengo esa sensación de haberme equivocado de nuevo, en principio.
En la vida, conforme transcurre vas adquiriendo conocimientos y experiencia, que nos proporciona (no a todos) una madurez emocional, es decir, una sabiduría de vivir.
De todas mis experiencias siempre obtengo algo positivo, y la obtengo cuando he dejado transcurrir el suficiente tiempo para poder analizar lo sucedido. No siempre funciona así, algunas vivencias necesitan de un tiempo más prolongado que otro.
Cada paso que doy me lleva inequívocamente a otro, y así se van sucediendo mientras mi cerebro no le diga al resto de mi cuerpo que se pare. Y es en esa parada cuando analizo y veo lo que he podido aprender.
Antes de cambiar de camino, o incluso antes de escribir nada, me gusta escucharme, madurar lo que voy a escribir, de que forma deseo hacerlo para que en pocas líneas pueda llegar a hacer pensar (o no) al que lo va a leer. Y que si Yo alguna vez los vuelvo a leer (que lo hago), saber exactamente que quise decir en aquel instante y si hoy, volvería a decir o escribir lo mismo.
Aprender es la mejor forma de evolucionar, y por desgracia aprendemos de los errores, pero si aprendemos, no está mal lo que por bien no venga. Muchas veces debes dejar que se cometan errores pues es la única manera de que se pueda aprender. Pero conozco otra: no hagas las cosas queriendo o deseando hacerlas bien, pues seguramente saldrán mal. Haz las cosas pensando que las vas a hacer mal, seguro que entonces saldrá mejor de lo que esperabas.
No pretendo que me entiendas hoy, tal vez lo hagas mañana, pero si me has comprendido hoy, me alegraré. Yo te aseguro que ya estoy aprendiendo, que ya he aprendido, y por eso, sólo por eso, lo escribo.
Hasta aquí llego hoy, mañana más. No prometo hacerlo mejor pero si que haga lo que haga lo haré de la mejor manera posible.
Un abrazo
TONI
jueves, 11 de febrero de 2010
Celebración...
Hola amigos/as:
Hoy se produce el vigésimo aniversario de la liberación de Nelson Mandela, después de pasar 27 años de su vida encerrado por unas ideas en las que creyó firmemente.
Es un día para recordar, puesto que en su lucha por la igualdad entre razas sin mirar ni etnias ni colores, sino simplemente mirando seres humanos de igual a igual, es un claro ejemplo de la perseverancia de un ser humano, que incluso con setenta años, prefería seguir encerrado a firmar cualquier tipo de documento pidiendo disculpas por algo que creía lógico y razonable entre seres humanos.
Y eso que fue el primer “negro” u “hombre de color” (que poco me gustan esos calificativos) en entrar por méritos propios en un bufete de abogados blancos en la Sudáfrica del Apartheid, dominada por blancos.
Realmente su biografía es espectacular, un hombre digno, aunque una vez en el poder hiciese cosas de las que no estoy muy de acuerdo.
El hecho es la celebración por parte de todos los seres humanos de la liberación de otro ser humano que creía en la igualdad, llevando su lucha hasta casi las últimas consecuencias. Es cierto que su liberación se produjo por una presión internacional, entre otras muchas cosas, pero en los albores del fin de siglo, esa circunstancia no se podía permitir.
También es cierto, que pasada una década del nuevo siglo y milenio, aún hay cosas que resultan espeluznantes de ver y de escuchar, como por ejemplo el nuevo racismo floreciente en la Europa que se aprovechó de continentes expoliándolos y que ahora reniega de ello. O también de la discriminación que sufren muchas mujeres en sus puestos de trabajo, sin mencionar o si, mencionémoslo, el hecho de que en países islámicos la mujer sea considerada ya no ciudadana de segunda, sino de tercera o en el peor de los casos, no signifique absolutamente nada.
Supongo que poco a poco y con seres humanos como el que hoy celebramos su liberación, se conseguirá llegar a una total integración en todos los niveles de los seres humanos, aunque eso requiera tiempo, paciencia y comprensión.
Aquí, porqué para que vamos a irnos más lejos, aún se sigue con la clasificación en los puestos de trabajo. Y aunque tengamos un gobierno progresista en dónde dando ejemplo tiene a más mujeres que ningún otro gobierno europeo, en el poder, aún quedan muchos pasos que dar y muchos ejemplos que seguir.
Y ya me estoy yendo por los cerros de Úbeda (que se que existe pero no se muy bien por donde). A lo que iba, Nelson Mandela, es un icono de la lucha contra el apartheid y la igualdad, primer presidente negro de Sudáfrica y Premio Nobel de la Paz.
En fin, creía necesario escribir sobre él y así lo he hecho. Mañana más, lo que no puedo prometer es que vaya a hacerlo mejor pero si que haga lo que haga, lo haré de la mejor manera posible.
Un abrazo
TONI
Hoy se produce el vigésimo aniversario de la liberación de Nelson Mandela, después de pasar 27 años de su vida encerrado por unas ideas en las que creyó firmemente.
Es un día para recordar, puesto que en su lucha por la igualdad entre razas sin mirar ni etnias ni colores, sino simplemente mirando seres humanos de igual a igual, es un claro ejemplo de la perseverancia de un ser humano, que incluso con setenta años, prefería seguir encerrado a firmar cualquier tipo de documento pidiendo disculpas por algo que creía lógico y razonable entre seres humanos.
Y eso que fue el primer “negro” u “hombre de color” (que poco me gustan esos calificativos) en entrar por méritos propios en un bufete de abogados blancos en la Sudáfrica del Apartheid, dominada por blancos.
Realmente su biografía es espectacular, un hombre digno, aunque una vez en el poder hiciese cosas de las que no estoy muy de acuerdo.
El hecho es la celebración por parte de todos los seres humanos de la liberación de otro ser humano que creía en la igualdad, llevando su lucha hasta casi las últimas consecuencias. Es cierto que su liberación se produjo por una presión internacional, entre otras muchas cosas, pero en los albores del fin de siglo, esa circunstancia no se podía permitir.
También es cierto, que pasada una década del nuevo siglo y milenio, aún hay cosas que resultan espeluznantes de ver y de escuchar, como por ejemplo el nuevo racismo floreciente en la Europa que se aprovechó de continentes expoliándolos y que ahora reniega de ello. O también de la discriminación que sufren muchas mujeres en sus puestos de trabajo, sin mencionar o si, mencionémoslo, el hecho de que en países islámicos la mujer sea considerada ya no ciudadana de segunda, sino de tercera o en el peor de los casos, no signifique absolutamente nada.
Supongo que poco a poco y con seres humanos como el que hoy celebramos su liberación, se conseguirá llegar a una total integración en todos los niveles de los seres humanos, aunque eso requiera tiempo, paciencia y comprensión.
Aquí, porqué para que vamos a irnos más lejos, aún se sigue con la clasificación en los puestos de trabajo. Y aunque tengamos un gobierno progresista en dónde dando ejemplo tiene a más mujeres que ningún otro gobierno europeo, en el poder, aún quedan muchos pasos que dar y muchos ejemplos que seguir.
Y ya me estoy yendo por los cerros de Úbeda (que se que existe pero no se muy bien por donde). A lo que iba, Nelson Mandela, es un icono de la lucha contra el apartheid y la igualdad, primer presidente negro de Sudáfrica y Premio Nobel de la Paz.
En fin, creía necesario escribir sobre él y así lo he hecho. Mañana más, lo que no puedo prometer es que vaya a hacerlo mejor pero si que haga lo que haga, lo haré de la mejor manera posible.
Un abrazo
TONI
miércoles, 10 de febrero de 2010
Pasos...
Hola amigos/as:
Llevo varios días recibiendo llamadas y mensajes de alguien desconocido (dicen por ahí que un desconocido es un amigo al que aún no conoces). En las llamadas hay silencio, en los mensajes contenido interesante, pero no es contrastado. Dada la situación, lo mejor es esperar. No es la primera vez que un desconocido se pone en contacto conmigo de manera poco habitual, lo que me fastidia es la ocultación no ya del número, puesto que es visible, sino el no querer dar la cara, pero si él o ella lo prefiere así, yo lo respeto aunque no lo comparto.
No sirve de nada (o si) hacer eso, sólo es información en forma de mensajes cortos con cierta información bien o malintencionada. Y vuelvo al juicio de que los demás, por el motivo que sea, bajo el enigma de querer lo mejor para ti (siempre según ellos o ellas), te dicen o aconsejan lo que para ellos o ellas son incapaces de aplicar, aunque no siempre, puesto que hay excepciones, solo debes saber ver quién te aconseja observando su movimiento.
El hecho en si no tiene o carece de importancia, son las formas las que en cierta medida no comparto ni entiendo. Pero hasta aquí toco el tema.
El otro día iba caminando por la calle, puesto que por las nubes aún no puedo levitar, más en concreto por la Zona Universitaria y en eso que escucho a dos futuras promesas que uno le dice al otro que está más pobre que Haiti y que por eso no puede irse de fiesta. En esos momentos algo me hirvió la sangre, pues Haiti no está pobre, está devastado (a punto de decirselo estuve). La verdad, escuchar y a veces leer que universitarios a los que se les suponen estudios varios, incluidos los de gramática, escriban y digan semejantes memeces te da que pensar, pero en fin, eso es lo que a muchos hoy en día les interesa, aunque vayan camuflados de solidarios...
Desde el pasado viernes, momento en el cual recuperé un sentimiento acallado por mí, suceden las situaciones y vivencias despacio pero sin pausa. Dicen por ahí que tanto tienes, tanto vales. Y si yo solo tengo amor, ¿qué es lo que valgo o puedo valer entonces? Parece ser que en esta sociedad NADA, pero seguro que para alguien eso es mucho más de lo que se puede esperar y... recibir.
Hay momentos en la vida en que uno puede perder la cabeza pero no el sombrero, ya que este último se inventó para no perder las buenas costumbres y las buenas ideas, es decir, la verdadera esencia de cada uno de nosotros o nosotras. Y por suerte, el sombrero no lo llegué a perder.
Este sombrero del que hablo es no visible, aunque existe ese sombrero visible que se lleva puesto por el sentido que quiera darle el que lo lleva, aunque yo no me estaba refiriendo a una mera cuestión estética, que supongo me habréis entendido.
A lo que iba, conozco (por suerte o desgracia) varias formas de vivir, y al final he decidido la que recientemente tanto deseaba y encontré. Esa es la que me quedo, no voy a ser más complicado que una flor y se que mientras tenga fuerte la raíz, mi propio llanto regará mi corazón. Hace un tiempo escribí que era mejor estar preparado y que no sucediese que no estar preparado y que sucediese, entonces y ahora me reafirmo, en que si, que estaba preparado y que lo estoy (con quién, no lo sé... pero sucederá)). Es tan frecuente como extraño, que algo que no puede hacerte daño tampoco podrá hacerte feliz.
Seguiré mirando al cielo mientras paseo, esa inmensidad que se alza sobre mi cabeza y abarca más allá de lo que mi vista puede otear, realmente es espectacular. Pasito a pasito, buscando el equilibrio y dejándome llevar por la incertidumbre.
Es una bonita forma de vivir, pasito a pasito, poco a poco, cada día uno más y nunca uno menos. El camino esta ahí, justo enfrente y aunque empiezo cojeando (cada vez menos), solo he de seguirlo parándome a escuchar y contemplar cuando sea oportuno.
En fin amigos y amigas, hoy llego hasta aquí. Mañana más, lo que no puedo prometer es hacerlo mejor pero si que haga lo que haga lo haré de la mejor manera que sepa.
Un abrazo
TONI
Llevo varios días recibiendo llamadas y mensajes de alguien desconocido (dicen por ahí que un desconocido es un amigo al que aún no conoces). En las llamadas hay silencio, en los mensajes contenido interesante, pero no es contrastado. Dada la situación, lo mejor es esperar. No es la primera vez que un desconocido se pone en contacto conmigo de manera poco habitual, lo que me fastidia es la ocultación no ya del número, puesto que es visible, sino el no querer dar la cara, pero si él o ella lo prefiere así, yo lo respeto aunque no lo comparto.
No sirve de nada (o si) hacer eso, sólo es información en forma de mensajes cortos con cierta información bien o malintencionada. Y vuelvo al juicio de que los demás, por el motivo que sea, bajo el enigma de querer lo mejor para ti (siempre según ellos o ellas), te dicen o aconsejan lo que para ellos o ellas son incapaces de aplicar, aunque no siempre, puesto que hay excepciones, solo debes saber ver quién te aconseja observando su movimiento.
El hecho en si no tiene o carece de importancia, son las formas las que en cierta medida no comparto ni entiendo. Pero hasta aquí toco el tema.
El otro día iba caminando por la calle, puesto que por las nubes aún no puedo levitar, más en concreto por la Zona Universitaria y en eso que escucho a dos futuras promesas que uno le dice al otro que está más pobre que Haiti y que por eso no puede irse de fiesta. En esos momentos algo me hirvió la sangre, pues Haiti no está pobre, está devastado (a punto de decirselo estuve). La verdad, escuchar y a veces leer que universitarios a los que se les suponen estudios varios, incluidos los de gramática, escriban y digan semejantes memeces te da que pensar, pero en fin, eso es lo que a muchos hoy en día les interesa, aunque vayan camuflados de solidarios...
Desde el pasado viernes, momento en el cual recuperé un sentimiento acallado por mí, suceden las situaciones y vivencias despacio pero sin pausa. Dicen por ahí que tanto tienes, tanto vales. Y si yo solo tengo amor, ¿qué es lo que valgo o puedo valer entonces? Parece ser que en esta sociedad NADA, pero seguro que para alguien eso es mucho más de lo que se puede esperar y... recibir.
Hay momentos en la vida en que uno puede perder la cabeza pero no el sombrero, ya que este último se inventó para no perder las buenas costumbres y las buenas ideas, es decir, la verdadera esencia de cada uno de nosotros o nosotras. Y por suerte, el sombrero no lo llegué a perder.
Este sombrero del que hablo es no visible, aunque existe ese sombrero visible que se lleva puesto por el sentido que quiera darle el que lo lleva, aunque yo no me estaba refiriendo a una mera cuestión estética, que supongo me habréis entendido.
A lo que iba, conozco (por suerte o desgracia) varias formas de vivir, y al final he decidido la que recientemente tanto deseaba y encontré. Esa es la que me quedo, no voy a ser más complicado que una flor y se que mientras tenga fuerte la raíz, mi propio llanto regará mi corazón. Hace un tiempo escribí que era mejor estar preparado y que no sucediese que no estar preparado y que sucediese, entonces y ahora me reafirmo, en que si, que estaba preparado y que lo estoy (con quién, no lo sé... pero sucederá)). Es tan frecuente como extraño, que algo que no puede hacerte daño tampoco podrá hacerte feliz.
Seguiré mirando al cielo mientras paseo, esa inmensidad que se alza sobre mi cabeza y abarca más allá de lo que mi vista puede otear, realmente es espectacular. Pasito a pasito, buscando el equilibrio y dejándome llevar por la incertidumbre.
Es una bonita forma de vivir, pasito a pasito, poco a poco, cada día uno más y nunca uno menos. El camino esta ahí, justo enfrente y aunque empiezo cojeando (cada vez menos), solo he de seguirlo parándome a escuchar y contemplar cuando sea oportuno.
En fin amigos y amigas, hoy llego hasta aquí. Mañana más, lo que no puedo prometer es hacerlo mejor pero si que haga lo que haga lo haré de la mejor manera que sepa.
Un abrazo
TONI
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